El Parador es un castillo plantado sobre lo que era una Alcazaba árabe, y ofrece (según desde donde se llegue) una impresionante estampa que domina el paisaje, como si la obra del hombre quisiera retar a las montañas.
El lugar es, sin embargo, muy recomendable: ya sea para una escapada romántica, gastronómica, viaje de familia, viaje de soledad, viaje sin más….
Las habitaciones son agradables, y el patio, y sus salones para tomarse una bebida tranquilamente. La comida también es buena, pero sobre todo, me quedo con esa sensación de aparcar el coche en un lugar empedrado, y sentir que se viaja por el tiempo, transformado gracias a un proyecto del hombre

